La Guardia Civil ha detenido a dos vecinos de Valdivia por su presunta implicación en la sustracción de más de un centenar de borregos en explotaciones ganaderas de Villanueva de la Serena, La Coronada y Campanario, dentro de la operación denominada Kintillo Seep.

La investigación se inició el año pasado, cuando el Equipo ROCA de la Guardia Civil de Villanueva de la Serena detectó un incremento de robos de ganado en distintas explotaciones de la zona. Las indagaciones permitieron centrar las sospechas en tres personas que, supuestamente, accedían a las fincas aprovechando la ausencia de trabajadores para sustraer los animales forzando los accesos. Posteriormente, el ganado era trasladado a otras explotaciones para su presunta comercialización de manera clandestina.

La actuación clave tuvo lugar la madrugada del pasado martes, cuando agentes del Destacamento de Tráfico de Don Benito interceptaron en la carretera N-430, a la altura del término municipal de Ruecas, el vehículo utilizado por dos de los sospechosos tras detectar una infracción de tráfico. Durante la intervención, los agentes observaron cómo desde el interior del coche se arrojaba una bolsa a las inmediaciones de la vía, que posteriormente comprobaron que contenía placas identificativas de animales.

Tras inspeccionar el vehículo, los agentes localizaron en el maletero once borregos de los que los ocupantes no pudieron acreditar su verdadera procedencia. Las investigaciones posteriores permitieron confirmar que los animales acababan de ser robados de una explotación ganadera de Villanueva de la Serena, siendo reconocidos posteriormente por su propietario.

En este sentido, y a raíz del desarrollo de la operación, la Guardia Civil ha logrado implicar a los detenidos en un total de nueve delitos de robo y hurto de ganado, relacionados con la sustracción de unas 160 cabezas de ovino en explotaciones de la comarca. Estos delitos han sido remitidos a la autoridad judicial competente de Don Benito.

Además, al conductor del vehículo también se le investiga por un supuesto delito contra la seguridad vial, tras dar en las pruebas de alcoholemia un resultado que casi triplicaba la tasa de alcohol permitida.