Los nervios ya están sobre la mesa. Miles de estudiantes extremeños afrontan desde hoy la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), una de las citas académicas más importantes de su trayectoria educativa. En total, Extremadura cuenta con 13 sedes distribuidas en 10 localidades para la celebración de unos exámenes que reunirán durante tres jornadas a jóvenes que buscan dar el salto a la enseñanza superior.
En el conjunto del país, la Conferencia de Rectores calcula que se examinarán alrededor de 300.000 estudiantes, una cifra que podría superar la registrada el pasado año. Además, la prueba consolida por segundo curso consecutivo un modelo más práctico y competencial, con exámenes de 90 minutos, un único modelo por asignatura y una reducción progresiva de la optatividad.
Entre las sedes extremeñas se encuentran Feval, en Don Benito, donde un total de 445 alumnos se darán cita los días 2, 3 y 4 de junio para enfrentarse a unas pruebas que, en muchos casos, determinarán el acceso a la carrera universitaria con la que llevan años soñando. Por su parte, la sede habilitada en el IES Pedro de Valdivia de Villanueva de la Serena acogerá a 270 estudiantes durante las tres jornadas de exámenes.
En ambas localidades ya se viven días de nervios, repasos de última hora y máxima concentración entre los estudiantes de segundo de Bachillerato y de ciclos formativos que aspiran a conseguir una plaza en la universidad.
Tras meses de preparación, horas de estudio, clases y sacrificio personal, los estudiantes tendrán que demostrar en apenas tres días todo el conocimiento adquirido. Lengua Castellana y Literatura II, Historia de España o Matemáticas figuran, tradicionalmente, entre las asignaturas que más respeto generan entre los aspirantes, aunque cada examen supone un reto importante para quienes buscan obtener la mejor nota posible.
La PAU supone mucho más que una serie de exámenes. Es el punto final a una etapa académica y personal que comenzó años atrás y el primer paso hacia nuevos proyectos, nuevas ciudades y nuevas oportunidades. Cuando el último examen concluya el próximo jueves, atrás quedarán los nervios, las noches de estudio y las cuentas interminables para calcular notas. Por delante se abrirá un nuevo camino, el de una generación que está a punto de cerrar una puerta para comenzar a construir su futuro.

