Don Benito y Villanueva de la Serena vuelven a situarse este verano en el centro de la vigilancia frente al virus del Nilo Occidental debido a la elevada incidencia registrada el pasado año. Ambas localidades concentran buena parte del dispositivo de detección temprana impulsado por el Servicio Extremeño de Salud (SES) en colaboración con la Universidad de Extremadura (UEx), reforzando, de esta manera, el control para anticiparse a posibles casos y evitar que se repita la situación vivida en 2025, cuando Extremadura registró cinco fallecimientos.
Según informan responsables de la iniciativa, Don Benito contabilizó el pasado año 15 casos confirmados y Villanueva de la Serena otros 12, de un total de 39 registrados en la región extremeña. Estos datos convierten a los dos municipios en puntos prioritarios dentro del proyecto de vigilancia que el SES desarrolla junto a la UEx en diez municipios extremeños.
El programa consiste en la captura periódica de mosquitos mediante trampas instaladas, principalmente, en la comarca de Vegas Altas. Los ejemplares recogidos se analizan posteriormente en la Facultad de Veterinaria mediante pruebas PCR para comprobar si son portadores del virus. El objetivo es detectar su presencia de forma precoz y activar, si fuera necesario, los protocolos de prevención dirigidos a la población.
Aunque Andalucía ya ha confirmado varios casos este verano, en Extremadura todavía no se ha detectado ninguno. Los expertos recuerdan, no obstante, que el primer caso del pasado año no apareció hasta agosto y que la mayor parte de los contagios se concentró en septiembre, por lo que consideran prematuro relacionar la ausencia de casos con las medidas preventivas.
Asimismo, insisten en que no existe motivo para el alarmismo, ya que alrededor del 80% de las personas infectadas no presenta síntomas y solo menos del 1% desarrolla complicaciones graves, especialmente personas mayores de 60 o 65 años o con patologías previas.

