Las intensas borrascas registradas durante el pasado mes de febrero dejaron una estela de daños en las inmediaciones del río Ortiga, a su paso por Medellín. El desbordamiento del cauce anegó numerosos terrenos , provocando importantes pérdidas económicas y obligando a los vecinos afectados a movilizarse para exigir soluciones urgentes a las administraciones pertinentes.
Durante semanas, los residentes solicitaron reuniones con las autoridades competentes para abordar una situación que calificaban de «caótica» y que afectaba gravemente a su día a día. Sin embargo, varios meses después de aquellos episodios, las respuestas oficiales han llegado sin la inmediatez que muchos esperaban.
El Ayuntamiento de Medellín ha recibido recientemente un comunicado oficial del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el que se da respuesta a las solicitudes de reparación de la ladera del río. Según el documento, tras la visita técnica realizada en la zona, las roturas detectadas se localizan en estructuras conocidas como «motas» o «caballones», elementos que, según el organismo, pueden incrementar el riesgo de inundaciones aguas abajo al dificultar la disipación natural de la energía del agua y alterar la dinámica del cauce.
El Ministerio argumenta además que este tipo de intervenciones son contrarias a los objetivos de restauración fluvial y a la normativa vigente en materia de dominio público hidráulico, por lo que no es posible ejecutar la reparación en los términos planteados por los afectados. No obstante, el escrito sí contempla la realización de trabajos de acondicionamiento y conservación del cauce dentro del denominado Proyecto de Conservación de Cauces, aunque sin incluir la reposición de dichas motas.
El alcalde de la localidad metelinense, Rafael Mateos, ha valorado el anuncio a través de redes sociales, señalando que seguirán «pendientes para que estas actuaciones se lleven a cabo lo antes posible, con el objetivo de minimizar el impacto de futuras riadas y proteger tanto a los vecinos como a los espacios públicos».
Sin embargo, entre los vecinos afectados predomina la incredulidad. Muchos consideran insuficientes las medidas propuestas, asegurando que en otras zonas sí se han acometido reparaciones similares. Por ello, advierten de que continuarán reclamando soluciones más contundentes que garanticen su seguridad y eviten que una situación como la vivida vuelva a repetirse.

