Extremadura concentra algunos de los radares más activos de todo el país, y uno de ellos se encuentra muy cerca de casa. Hablamos del radar fijo ubicado en el punto kilométrico 92 de la EX-206, entre las localidades de Don Benito y Medellín, un tramo muy transitado a diario.

Este radar, según el último informe de Automovilistas Europeos Asociados basado en datos oficiales de la Dirección General de Tráfico, registró 2.380 denuncias por exceso de velocidad solo durante el año 2024, lo que lo sitúa entre los 15 que más multas puso de toda Extremadura y como uno de los más activos de la provincia de Badajoz.

A nivel regional, los cinemómetros más sancionadores están repartidos mayoritariamente en autovías como la A-66 y la A-5, aunque también hay presencia notable en carreteras nacionales y regionales como la N-432 o esta misma EX-206.

En toda España, los radares de la DGT formularon el año pasado más de 3,4 millones de denuncias, un 4% más que el año anterior. Sin embargo, asociaciones como AEA critican que muchos de estos dispositivos están colocados en vías rápidas y no en carreteras secundarias, donde se producen el 70% de los accidentes mortales.

Mario Arnaldo, presidente de AEA, considera que la DGT debería replantearse su estrategia, ya que, según dice, “los radares no están logrando frenar la siniestralidad, pero sí se están convirtiendo en auténticas herramientas de recaudación”.