El reciente robo del Tesoro de Villanueva de la Serena representa una grave pérdida patrimonial para Extremadura y para la investigación histórica, más allá de su importante valor económico. Así lo ha señalado Antonio Molina, profesor de Historia del IES Luis Chamizo y estudioso del patrimonio villanovense.
Molina destaca que la desaparición de esta colección supone la pérdida de una fuente primaria excepcional para la numismática española y extremeña, ya que permitía conocer detalles sobre las emisiones monetarias de finales del siglo XVIII y principios del XIX, durante los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII.
El tesoro, descubierto de forma casual en 1987 durante unas obras en la actual Casa de la Cultura, estaba formado por 149 monedas de oro, una cifra poco habitual en hallazgos de estas características. Las piezas procedían de distintas cecas, como Madrid, Sevilla, México o Potosí, lo que aumentaba notablemente su valor histórico.
El historiador resalta que, aunque su ocultamiento sigue siendo una incógnita, el conjunto aportaba información clave sobre la época y sobre los posibles propietarios vinculados al inmueble donde apareció.
Para Molina, este robo debe servir como llamada de atención sobre la necesidad de reforzar la conservación del patrimonio cultural extremeño y aumentar la inversión pública destinada a proteger bienes históricos de valor incalculable.
“Debemos entender el patrimonio no como un gasto, sino como una inversión social”, ha defendido.

