La identidad extremeña se lleva ahora también en la cartera. Así lo ha imaginado el creador digital Fernando Sembrador, que ha lanzado una propuesta artística bautizada como Documento Nacional Extremeño, o simplemente DNE.
El DNE se presenta como un símbolo de pertenencia y orgullo regional. Una suerte de documento de identidad cultural que recoge la esencia de los pueblos de Extremadura, con versiones personalizadas que ya muchos vecinos solicitan con el nombre de su localidad, e incluso con el suyo propio.
Desde que Sembrador diera a conocer esta iniciativa, ha recibido decenas de mensajes de extremeños interesados en conseguir su propio DNE. Algunos incluso preguntan si podrán adquirirlo para guardarlo junto al DNI en la cartera.
El objetivo, asegura su creador, no es otro que reforzar el sentimiento de comunidad y poner en valor la diversidad de la región. Cada pueblo cuenta con su propia versión del DNE, convirtiéndose en un homenaje a la historia compartida y a la riqueza cultural que une a los extremeños.
En palabras de Sembrador, este documento “es más que una simple tarjeta: es un recordatorio de lo que significa ser extremeño, de nuestra fortaleza como pueblo y de nuestro compromiso con la tierra”.
El DNE se alza así como un gesto artístico cargado de simbolismo, que busca preservar las raíces de Extremadura en un mundo cada vez más globalizado, y que ya se ha convertido en un auténtico fenómeno de orgullo regional.

