La campaña del tomate en Extremadura se cierra con un balance muy negativo para los agricultores.
Según la organización agraria UPA-UCE, las pérdidas ascienden a 76 millones de euros, provocadas por los problemas de climatología y por los precios “ruinosos” que impuso la industria.
Desde UPA-UCE señalan que la producción se ha reducido un 20 por ciento respecto a lo contratado, con una media de 82 toneladas por hectárea, frente a las 93 previstas inicialmente.
El secretario general de la organización, Ignacio Huertas, denuncia que, mientras los agricultores sufren pérdidas millonarias, las industrias “vuelven a ganar dinero una campaña más”. Además, advierte de que esta situación pone en riesgo la viabilidad del sector y podría llevar a muchos productores a replantearse su continuidad el próximo año.
UPA-UCE insiste en que los precios impuestos no cubren ni siquiera los costes de producción y recuerda que siguen pendientes las resoluciones de la AICA sobre estos incumplimientos.

