La consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes, Victoria Bazaga, ha destacado este miércoles que los resultados de la excavación en la necrópolis de Medellín “sitúan de nuevo a Extremadura en el mapa de los grandes enclaves arqueológicos de la protohistoria”, tras confirmarse rituales funerarios inéditos y hallazgos materiales “de enorme trascendencia” para el conocimiento de las comunidades tartésicas del valle medio del Guadiana.

Bazaga ha subrayado que este proyecto, financiado con 245.000 euros dentro del convenio de cuatro años entre la Junta, el Ayuntamiento y la Real Academia de Extremadura, constituye “un modelo de cooperación institucional que garantiza un trabajo permanente y riguroso”. Ha insistido en que el objetivo es convertir el enclave “no solo en un foco de investigación de primer nivel, sino también en un recurso turístico que genere oportunidades en el medio rural”. La consejera ha agradecido la labor del equipo científico y del personal local, recordando que este tipo de campañas “no solo amplían el conocimiento histórico, sino que abren puertas laborales y formativas para la población de Medellín”.

El alcalde de Medellín, Rafael Mateos, ha resaltado por su parte que los resultados de esta campaña “reafirman el potencial patrimonial del municipio” y permiten recuperar un espacio arqueológico que llevaba años sin actividad. Ha señalado que la nueva intervención vuelve a situar a la localidad “en el foco investigador nacional” y que la contratación de vecinos como peones de apoyo demuestra “que la arqueología también tiene un impacto directo en la economía local”. Mateos ha defendido el proyecto como una inversión “a largo plazo” que reforzará la proyección cultural y turística del municipio.

Los codirectores de la excavación, Ana María Rabazo y José Ortega, han explicado que los trabajos han permitido documentar prácticas funerarias de gran complejidad, como el sacrificio de animales jóvenes y el banquete fúnebre, acreditado por el hallazgo de un plato con restos de cordero consumido junto al esqueleto del animal. A ello se suman cerámicas, bronces, marfiles, piezas de oro labrado y fragmentos de cerámica griega de barniz negro del siglo V a. C., que evidencian la conexión de estas comunidades tartésicas con circuitos comerciales mediterráneos.

La campaña concluye ahora y se retomará entre febrero y marzo de 2026, siguiendo el calendario previsto hasta 2028.