El Servicio Extremeño de Salud (SES) confirmaba ayer un nuevo caso de fiebre del Nilo Occidental en Extremadura, apenas un día después de registrar el primer fallecimiento por esta enfermedad en la región en lo que va de 2026.

El nuevo positivo corresponde a un varón de 88 años, vecino de Medellín, perteneciente al área de salud de Don Benito-Villanueva de la Serena, que permanece ingresado en el hospital.

Con este nuevo caso, Extremadura suma ya 25 casos de fiebre del Nilo Occidental en 2026 y un fallecido. Actualmente, cuatro pacientes permanecen hospitalizados, tres en el Hospital de Don Benito-Villanueva de la Serena y uno en el Hospital de Mérida.

El fallecimiento registrado días atrás corresponde a una mujer de 68 años, perteneciente al área de salud de Don Benito-Villanueva de la Serena, que permanecía ingresada en el hospital. La muerte se produjo después de que el SES confirmara también un nuevo caso en un varón de 77 años, vecino de Don Benito, perteneciente a la misma área sanitaria y que no precisó ingreso.

La evolución de la enfermedad mantiene especialmente vigilada el área de Don Benito-Villanueva de la Serena, donde se concentran varios de los casos y pacientes hospitalizados registrados durante esta temporada.

En 2025, Extremadura notificó un total de 39 casos de fiebre del Nilo Occidental y cinco fallecimientos, por lo que las autoridades sanitarias mantienen reforzada la vigilancia epidemiológica ante la circulación del virus.

Vigilancia reforzada en las ocho áreas de salud

Desde la dirección del SES se ha trasladado a las gerencias de las ocho áreas de salud de Extremadura la necesidad de mantener una situación de vigilancia ante cualquier sospecha de pacientes con una clínica compatible con la enfermedad.

El objetivo es mantener una actitud de alerta que permita incrementar la capacidad diagnóstica y detectar posibles nuevos casos de forma temprana. El SES recuerda, no obstante, que aproximadamente el 80% de las infecciones por virus del Nilo Occidental en humanos son asintomáticas.

Un plan de vigilancia reforzado para 2026

El SES desarrolla este año un Plan de Vigilancia de Vectores 2026, dentro del Plan Autonómico de Preparación y Respuesta frente a Enfermedades Transmitidas por Vectores, con sistemas de vigilancia entomológica reforzados para detectar de manera temprana la presencia de especies transmisoras de enfermedades.

En el caso del mosquito Aedes, transmisor del dengue, el zika y el chikungunya, la vigilancia se realiza mediante 11 puntos de muestreo distribuidos por Extremadura entre el 29 de junio y el 6 de noviembre. Según el SES, esta especie no tiene una presencia estable en la región, por lo que el objetivo es detectar y evitar su posible introducción.

Para el mosquito Culex, principal vector relacionado con el virus de la fiebre del Nilo Occidental, Extremadura ha puesto en marcha este año por primera vez un programa específico de vigilancia destinado a detectar la presencia de mosquitos infectados y de virus circulante.

El dispositivo cuenta con 10 trampas fijas, ocho en Don Benito y dos en Cáceres, y una trampa móvil, operativas desde mediados de julio hasta finales de octubre, en función de la evolución de la campaña.

Para este seguimiento, el SES ha firmado un convenio de colaboración con la Universidad de Extremadura, a través de la Facultad de Veterinaria de Cáceres, que se encargará de la identificación de las especies y de la extracción de ARN viral.

Este sistema permite anticiparse a una posible transmisión y activar medidas de prevención individual y comunitaria, además de actuaciones de control vectorial dirigidas a reducir o eliminar los mosquitos infectados y minimizar el riesgo de nuevos casos humanos.