Pilar Aparicio Ortiz, concejala de Siempre Don Benito, ha hablado con COPE Don Benito-Villanueva tras conocerse su cese como miembro de la Junta de Gobierno Local, una decisión acordada por la Alcaldía y solicitada por los portavoces de Siempre Don Benito y Partido Popular, atribuida a una «pérdida de confianza».

La salida de Aparicio se produce después de varios meses en los que las diferencias dentro del equipo de Gobierno se han hecho cada vez más visibles, especialmente en distintos plenos municipales, donde la concejala ha mantenido posiciones diferentes a las de sus compañeros en algunas votaciones.

En esta entrevista con COPE Don Benito-Villanueva, explica si esperaba la decisión de ambos partidos, cómo ha vivido que sus propios compañeros hayan respaldado su salida y qué lectura hace de la gestión del actual equipo de Gobierno.

Una conversación en la que, la  todavía concejala de SDB, no rehúye las cuestiones más controvertidas y en la que defiende que, a partir de este momento, continuará votando en los plenos «según me dicte mi conciencia».

La resolución habla expresamente de una «pérdida de confianza» por parte de la Alcaldía y señala que tanto Siempre Don Benito como el Partido Popular solicitaron su cese de la Junta de Gobierno Local. ¿Se esperaba que ambos partidos tomaran esa decisión?

Del Partido Popular sí me lo esperaba, la verdad. Es un partido que exige mucha disciplina de voto, donde todos sus concejales están, por decirlo de alguna manera, «obligados» a votar lo que se decide arriba. Y quien se sale de esa disciplina y expresa sus propias ideas, no es bienvenido. Cuando pasa eso, lo más fácil es quitarse de en medio a quien molesta y cortar por lo sano. Lo hemos visto con Elisabeth Medina, que para llegar a la alcaldía ha tenido que traicionar a su propio compañero de partido, Pedro Noblejas.

Ahora bien, que quienes te expulsan de la junta de gobierno sean tus propios compañeros de partido, eso sí que sorprende. Cuando se creó Siempre Don Benito no se creó un partido político al uso, sino una plataforma ciudadana, formada por gente de a pie que no estaba conforme con la forma de gobernar de los grandes partidos. Y cuando decidí formar parte de esa plataforma pensé que había libertad de expresión, que se podía opinar libremente y que, por supuesto, tenía libertad para votar en los plenos según me dictara mi conciencia. Y eso es exactamente lo que he hecho: votar según mi conciencia. Y precisamente eso ha sido uno de los principales motivos por los que mis compañeros han decidido expulsarme de la junta de gobierno.

¿Había recibido previamente algún aviso de que su continuidad estaba en cuestión o le ha sorprendido la forma y el momento en que se ha producido su salida?

A esta pregunta voy a contestar contando una anécdota.

Mi última junta de gobierno fue el viernes 14 de agosto. Justo cuando terminó, la alcaldesa se dirigió a mí para decirme que quería hablar conmigo. Antes de entrar en esa reunión, pidió a sus compañeros Ángel Valadés y Javier Sánchez Porro, concejal de Urbanismo, que estuvieran presentes. Yo le dije a Elisabeth Medina que prefería hablar con ella a solas, y así fue.

En esa reunión tocamos varios temas, pero en ningún momento me habló de su intención de apartarme de la junta de gobierno. Cuatro días después, me llevé la sorpresa de que enviaba un notificador a mi casa para comunicarme su decisión.

Con lo que ha pasado después, tengo claro que el motivo de aquella reunión era comunicarme mi expulsión, y que al no sentirse respaldada por sus dos compañeros, no se atrevió. Para mí eso tiene un solo nombre: cobardía. Y es justo lo que un alcalde no deber ser. Por lo tanto sí me ha sorprendido, y sobre todo me ha sorprendido la poca valentía con la que se ha hecho. Yo soy de la opinión de que cuando las cosas se tienen claras, y sobre todo cuando se pueden defender con argumentos, no hay por qué tener ningún miedo a llevarlas a cabo. Así lo veo yo.

En cuanto al momento…

Pues quizá no haya sido el más adecuado. No para mí, sino para el Partido Popular, porque a la alcaldesa le bastan unos conocimientos básicos de matemáticas para saber que en la oposición hay 9 concejales más una concejala en el grupo mixto, que ya son 10. Y si con tus propios concejales, en lugar de debatir, dialogar y llegar a acuerdos, lo que haces es crear más conflictos, pues ya me entiendes: va a llegar un momento en que haya más concejales sentados en la oposición que gobernando.

¿Cómo se sintió o reaccionó después de que sus propios compañeros de gobierno hayan decidido apartarla de este órgano?

Pues me siento muy bien. Su decisión de expulsarme, aunque no me ha parecido justa, no me va a causar ningún trauma. Yo siempre he intentado ser leal a todo lo que prometimos en campaña, fiel a los ciudadanos, y por eso no tengo motivos para sentirme mal. No he traicionado a nadie, con lo cual mi conciencia está muy tranquila. Para mí la deslealtad viene de aquellos compañeros que, a lo largo de estos tres años, han ido cambiando de opinión y de principios, y eso es lo que ha hecho que sea yo quien haya perdido la confianza en ellos.

Ahora se abre la incógnita sobre su futuro político y también sobre el de Siempre Don Benito. ¿Qué va a hacer a partir de ahora, continuará dentro del grupo municipal y apoyando al Gobierno, se plantea pasar al Grupo Mixto o contempla alguna otra posibilidad?

Me hace gracia eso de «mi futuro político». Yo nunca he querido hacer carrera política. Soy licenciada en Filología Inglesa, con varios años de experiencia como profesora en Estados Unidos, y actualmente tengo un pequeño negocio, una academia de inglés, desde hace 21 años. Ese es mi verdadero futuro profesional. Entré en política para defender una causa que consideraba justa, y una vez logrado el objetivo, no le veo sentido a seguir en este mundo de enfrentamientos, de egos y de poder.

En cuanto a si voy a seguir dentro del grupo municipal, te diré que cuando tus propios compañeros te expulsan por tener una opinión diferente, alegando «pérdida de confianza», creo que mi respuesta ya está clara. ¿Qué pinto yo dentro de un equipo de gobierno donde nunca se nos consulta nada a la hora de tomar decisiones importantes, y donde por preguntar y querer estar informada, mis compañeros se sienten cuestionados y acaban expulsándome?

A partir de ahora seguiré en la misma línea de estos últimos meses: votar en cada punto del pleno según me dicte mi conciencia.

Y mirando más allá de su situación personal, y teniendo en cuenta que Siempre Don Benito nació con un objetivo político muy concreto, frenar y enterrar el proyecto de fusión de Don Benito y Villanueva de la Serena; una vez conseguido ese objetivo, ¿cómo ve el futuro del partido?

La verdad es que no sabría qué decirte. Es cierto que nuestro objetivo político era muy concreto: frenar y enterrar el proyecto de fusión entre Don Benito y Villanueva de la Serena. De hecho, era el punto número uno de nuestro programa electoral, la «paralización del proceso de fusión». Pero después de ese primer punto había un programa electoral muy extenso que, desde mi punto de vista, apenas se ha cumplido. El futuro del partido lo deberán valorar los ciudadanos de Don Benito en las próximas elecciones, en mayo de 2027.

En los últimos meses las diferencias dentro del equipo de Gobierno se han hecho visibles en distintos plenos, con votaciones en las que usted ha mantenido posiciones diferentes a las de su propio grupo. ¿Hasta qué punto cree que esas discrepancias políticas han sido determinantes para llegar a esta situación? Y en este contexto, ¿sigue sintiéndose representada por el proyecto de SDB?

Las discrepancias dentro del equipo de gobierno existen casi desde el inicio de la legislatura. En mi caso, tienen su origen en la forma de gobernar y de gestionar el dinero público de las alcaldesas, una forma que se aleja mucho de lo que se prometió en campaña.

Desde mi punto de vista, los impuestos sirven para financiar servicios públicos esenciales para los ciudadanos de Don Benito. Hay tantas mejoras que se podrían hacer en las infraestructuras de la ciudad que no se puede malgastar el dinero como se está malgastando.

Hay muchas cosas que mejorar en Don Benito: los parques infantiles, los jardines, los acerados, las instalaciones deportivas, los edificios municipales, el propio salón de plenos, que da pena, la accesibilidad, el asfaltado de las calles, la limpieza, los contenedores y la recogida de basura, que dejan mucho que desear… Hay que trabajar para reducir las plagas de palomas y cucarachas y, por supuesto, también hace falta algo de fiesta: un buen concierto para la feria, una buena feria. Hay un largo etcétera de mejoras que se podrían llevar a cabo si los impuestos estuvieran mejor gestionados. Y de ahí han venido las mayores discrepancias con mis compañeros de partido.

El gasto en personal en estos tres años ha sido desmesurado. Desde 2023 hasta hoy, el capítulo 1 del presupuesto, el que recoge los sueldos de los funcionarios, ha subido más de 3.000.000 de euros. Esa subida estaría justificada si los funcionarios estuvieran asumiendo funciones de mayor responsabilidad, pero en muchos casos se ha subido de categoría y de sueldo a trabajadores del ayuntamiento que siguen haciendo exactamente la misma función que llevan años haciendo. No tiene ninguna lógica pagar más por lo mismo. Esa no es una forma efectiva de gestionar el dinero de los ciudadanos. Y si a estas subidas salariales le sumamos que se ha estado negociando un fondo de pensiones para los funcionarios con el dinero de los ciudadanos de Don Benito, eso ya es para echarse las manos a la cabeza.

Las asociaciones han sido otro motivo de conflicto dentro del equipo de gobierno. Quiero dejar claro que yo no estoy en contra de las asociaciones, como se ha dicho por ahí. Le doy mucho valor al tejido asociativo de Don Benito, que es muy importante, porque muchas asociaciones hacen una gran labor social, sanitaria, deportiva… Estoy de acuerdo en que algunas reciban aportación económica municipal, siempre que esa colaboración redunde en beneficio de la ciudadanía y no en beneficio propio.

Pero hay un número elevado de asociaciones que yo he bautizado como «asociaciones helicóptero», porque «vuelan» continuamente por todas las concejalías a ver qué pueden sacar de unos y de otros. En muchos casos son negocios encubiertos que viven de los impuestos que pagamos los ciudadanos. Hay asociaciones en Don Benito a las que el ayuntamiento les cede uno o varios locales y, con el dinero de los impuestos, se les paga la luz, el agua, la calefacción, el aire acondicionado… Y cuando el ayuntamiento les pide colaboración, lo primero que hacen es presupuestar los miles de euros que cuesta esa colaboración. Hay otras, en cambio, que cuando se les pide ayuda, acuden siempre y sin pedir nada a cambio; esas sí que son verdaderas asociaciones sin ánimo de lucro.

En numerosas ocasiones he intentado debatir esto con mis compañeros, para intentar poner algo de orden, y no ha sido posible llegar a ningún consenso.

Otro ejemplo de mala gestión, desde mi punto de vista: este equipo de gobierno ha preferido conceder una subvención de 100.000 euros a una asociación de fútbol femenino local antes que invertir esos 100.000 euros en cambiar, por ejemplo, el tejado del centro educativo de la calle San Juan, un centro por el que pasan a diario muchísimas personas y que tiene la cubierta en muy mal estado, con goteras en la cuarta planta cada vez que llueve.

En definitiva, podría contar muchas anécdotas más de estos tres años en el ayuntamiento de Don Benito, pero todo esto, en conjunto, ha hecho que yo ya no me sienta representada por el proyecto de Siempre Don Benito que empezó en 2023.