El Embalse de Orellana está en el foco de atención estos últimos días tras la aparición de numerosas carpas muertas en sus orillas. Las imágenes, difundidas recientemente en redes sociales, han generado inquietud entre pescadores y usuarios habituales de este emblemático enclave de la Siberia extremeña.

Desde el sector pesquero, sin embargo, se llama a la calma. Antonio Suárez Leal, presidente de la Asociación de Mosqueros de Badajoz, ha explicado en COPE Extremadura que este fenómeno “es algo que sucede habitualmente con las carpas, especialmente en primavera”.

Según detalla, la causa más probable es un virus conocido como viremia primaveral de la carpa, que afecta principalmente a esta especie, y que en esta ocasión está siendo “más virulento”. Este tipo de episodios, añade, dependen de factores como la temperatura del agua o las condiciones ambientales.

El representante de los pescadores apunta además a otro posible factor agravante, la gestión de los caudales. “Pensamos que puede estar influyendo el hecho de que no se respetan los caudales ecológicos del río. Esto provoca que los peces queden concentrados en zonas poco profundas, favoreciendo la propagación de la enfermedad”, explica.

A pesar de la imagen impactante que dejan los peces muertos en las orillas, Suárez Leal insiste en que se trata de un proceso natural y temporal. “Es una enfermedad que, igual que viene, se va. Es algo estacional, como la gripe en humanos, aunque en brotes fuertes puede afectar gravemente a las poblaciones”, ha afirmado.

El presidente de la asociación también ha mostrado su sorpresa por la falta de reacción de colectivos ecologistas y ha defendido el papel de la carpa. Recuerda que esta especie lleva siglos en la península ibérica y cuestiona que siga considerándose invasora. “Es un pez totalmente integrado y, además, un motor económico clave dentro del mundo de la pesca”, ha subrayado.

Mientras tanto, la preocupación persiste entre los aficionados, no solo por el impacto ambiental, sino también por el efecto visual que deja la acumulación de peces muertos en distintas zonas del embalse. Con la evolución de las temperaturas y posibles lluvias en los próximos días, los expertos confían en que la situación remita progresivamente.