Los dos guardias civiles que rescataron a un joven de 15 años arrastrado por la corriente del río Ruecas, a su paso por Rena, han relatado la angustiosa intervención y la «alegría inmensa» que sintieron tras conseguir ponerlo a salvo.
La actuación tuvo lugar el pasado 21 de julio, después de que los agentes recibieran un aviso alertando de que un menor se encontraba en peligro en el río. Al llegar a la zona, no lograron localizarlo inicialmente, por lo que decidieron entrar en el agua sujetos mediante una cuerda al vehículo oficial.
La fuerza de la corriente también arrastró a los guardias civiles, que consiguieron alcanzar un tronco al que pudieron agarrarse. Desde ese punto escucharon al joven, que permanecía sujeto a unas zarzas.
Los agentes abandonaron entonces la seguridad que les proporcionaba el tronco y volvieron a exponerse a la corriente para llegar hasta el menor, que se encontraba desvanecido y exhausto.
Tras alcanzarlo, lograron remolcarlo a contracorriente primero hasta el tronco y posteriormente hasta una zona segura. Esa misma noche pudieron hablar por teléfono con el padre del joven, quien les explicó que el menor se encontraba completamente dormido debido al agotamiento.
Los agentes Mariano y Javier han reconocido que nunca habían vivido una situación «tan agónica», aunque han asegurado que volverían a actuar de la misma manera.
«Había un menor que necesitaba ayuda y primero somos padres antes que guardias civiles», ha señalado Javier, quien ha insistido en que «mañana mismo» volverían a arriesgar sus vidas ante un rescate similar.
El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, ha recibido este lunes a los dos agentes y ha destacado que demostraron «un valor que va mucho más allá» de lo imaginable.
Quintana ha señalado que intervenciones como esta explican el reconocimiento y la valoración que la sociedad mantiene hacia la Guardia Civil.

