La presentación de la campaña municipal de prevención frente al Virus del Nilo Occidental ha servido también para abordar otra de las problemáticas ambientales que afectan al municipio de Don Benito, la elevada población de palomas.
El técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento, Roberto Fernández, ha realizado un balance de las actuaciones desarrolladas hasta la fecha, sin cambios apreciables, y ha explicado las dificultades que presenta el control de esta especie en una ciudad como Don Benito.
Entre las medidas que se pusieron en marcha destacan la instalación progresiva de jaulas de captura distribuidas por diferentes zonas del casco urbano, así como la colocación de redes en palomares y edificios abandonados identificados como puntos de concentración de aves.
El técnico municipal ha reconocido que los resultados de las jaulas no son inmediatos debido al comportamiento de las propias palomas: «El tema de las jaulas requiere un tiempo porque la paloma se tiene que acostumbrar a entrar en este tipo de dispositivos».
Además, ha añadido que «estamos en una época en la que hay muchísimo alimento fuera del municipio y entonces las jaulas pierden un poco su efectividad porque la paloma no va a caer de la cebadera». A pesar de ello, ha defendido este sistema como “un proceso lento y efectivo”.
Actualmente el Ayuntamiento cuenta con 17 jaulas instaladas y prevé alcanzar las 30 en los próximos meses. Paralelamente, también se han colocado dispositivos ahuyentadores en determinados puntos, atendiendo a las peticiones vecinales y siempre bajo criterio técnico.
Otro de los instrumentos habilitados por el Consistorio ha sido un canal de WhatsApp para que los ciudadanos comuniquen la existencia de focos de palomas, viviendas abandonadas o posibles palomares ilegales. Según ha detallado Fernández, hasta la fecha se han recibido 78 avisos, de los que ya se han estudiado 54.
Sin embargo, el técnico ha lamentado la escasa respuesta obtenida por parte de los propietarios de los inmuebles afectados. “Se han contactado 54 viviendas y prácticamente el 90% de los propietarios no han contactado de vuelta con el Ayuntamiento”, ha explicado.
Ante esta situación, el Ayuntamiento estudia dar un paso más en el ámbito normativo con la elaboración de una nueva ordenanza que obligue a los propietarios a actuar sobre aquellos inmuebles que favorecen la proliferación de las palomas.
«Uno de los mayores problemas que hay en el municipio son las casas abandonadas y los focos dormideros que generan estas viviendas o los palomares ilegales», ha afirmado.
Desde el Consistorio consideran que la colaboración de los propietarios será clave para reducir una población de aves que, además de las molestias vecinales, puede generar problemas de higiene y deterioro en edificios y espacios públicos.

