UPA-UCE Extremadura ha alertado este viernes de que la campaña del tomate de industria arrancará este año marcada por las altas temperaturas y con importantes pérdidas en muchas explotaciones, especialmente en el tomate temprano.
El secretario de Agricultura de UPA-UCE Extremadura, Fernando Miranda, ha explicado que este año se han plantado 22.300 hectáreas de tomate de industria en la región. Según ha señalado, hasta mayo todo apuntaba a una campaña normal, pero desde entonces las temperaturas se han disparado, con noches en las que se han alcanzado hasta 30 grados de forma continuada.
Esa situación, ha advertido, ha provocado un fuerte estrés en la planta y mermas relevantes de producción. En el caso del tomate temprano, la organización calcula pérdidas superiores al 30 % en muchas explotaciones por problemas de podredumbre apical, conocida popularmente como “tomate culón”.
Miranda ha indicado que en el tomate tardío todavía es pronto para hacer una valoración exacta, ya que buena parte se encuentra aún en floración, aunque UPA-UCE prevé también problemas en la fructificación y una reducción del calibre del fruto.
La organización agraria ha señalado además que estos episodios de calor extremo van a adelantar la recolección. Aunque inicialmente estaba previsto que la campaña comenzara a principios de agosto, finalmente se iniciará en torno al 24 o 25 de julio, con las industrias ya a pleno rendimiento.
UPA-UCE ha reclamado una mejora de las coberturas del seguro agrario para que dé respuesta a unas adversidades climáticas que, según Miranda, “ya no son puntuales”. En este sentido, ha criticado que la cobertura por podredumbre apical tenga una franquicia del 20 %, lo que deja a muchos agricultores “completamente desprotegidos” ante los daños por altas temperaturas.
La organización también ha vuelto a denunciar el precio de 107 euros por tonelada firmado por muchas industrias. Miranda ha advertido de que, si los agricultores no alcanzan producciones superiores a los 90.000 kilos por hectárea, no podrán cubrir los costes de producción.
A esta situación se suma, según UPA-UCE, el incremento del precio de los fertilizantes y del gasóleo agrícola, unos gastos que no estaban previstos al inicio de la campaña y que han encarecido todavía más la producción. Por ello, la organización ha pedido a la Junta de Extremadura que habilite ayudas extraordinarias, como ya han hecho otras comunidades autónomas.
UPA-UCE reclama además que los contratos del tomate incorporen una cláusula de revisión de precios por tonelada, similar a la que existe en el cultivo del tabaco, para poder adaptar el precio final si durante la campaña se disparan los costes de producción.
El agricultor Amador Fernández Herrera ha puesto voz a la situación que atraviesan las explotaciones. Ha explicado que el campo está intentando adaptarse al cambio climático, pero que cada solución implica nuevos costes. Como ejemplo, ha citado la necesidad de aportar calcio para combatir la podredumbre apical.
Fernández Herrera ha señalado que en algunas plantaciones las pérdidas pueden situarse entre el 30 % y el 50 %, dependiendo de la fecha de plantación. En su caso, ha advertido de que el cultivo solo será rentable si supera producciones de entre 90.000 y 95.000 kilos por hectárea, aunque ha reconocido que con el encarecimiento actual de los costes esa cifra podría quedarse corta.
“El campo es vocacional”, ha afirmado, aunque ha reconocido que la realidad es que el cultivo “tiene que ser rentable”. El agricultor ha explicado que el año pasado sembró 22 hectáreas de tomate y este año ha reducido la superficie a 15. Si la situación continúa igual, ha admitido que no sabe si el próximo año volverá a plantar o si reducirá aún más la superficie.
UPA-UCE sostiene que la defensa del tomate de industria no es solo la defensa de un cultivo, sino también de la economía de los pueblos, del empleo agrario y de la continuidad de la industria agroalimentaria extremeña.

