El año 2025 se cierra con un balance negativo para el campo extremeño. Así lo ponía de manifiesto UPA-UCE Extremadura en el balance anual, y advierte de dos grandes preocupaciones que han condicionado este último año: los problemas sanitarios en la ganadería y los efectos cada vez más notables del cambio climático.

El presidente de UPA-UCE, Ignacio Huertas de la Peña, ha señalado que todos los sectores ganaderos se han visto afectados por enfermedades como la lengua azul, la gripe aviar o, en las últimas semanas, la peste porcina africana. Este, afirmaba que “ha sido uno de los aspectos más negativos de 2025”, subrayando además la relación directa entre estas patologías y el aumento de temperaturas, que favorece la transmisión de enfermedades a través de portadores como el mosquito.

El cambio climático también ha golpeado con fuerza a las producciones agrícolas. Según Huertas, se ha pasado de prever cosechas normales o incluso altas a registrar descensos de manera generalizada. En el caso de los cereales, mientras a nivel nacional se alcanzaron cifras históricas, Extremadura sufrió una caída del 29% en su producción. A ello se suman los graves incendios del verano, los peores de la historia de la región, alimentados por las olas de calor y que pusieron en riesgo explotaciones, pueblos y vidas humanas. Ignacio señalaba que, “quien niega el cambio climático o no vive en Extremadura o miente”.

En cuanto a los precios, UPA-UCE destaca la estabilidad en la mayoría de los sectores ganaderos, salvo la apicultura, muy afectada por las importaciones extracomunitarias. En agricultura, sólo la fruta de hueso ha mejorado respecto a 2024, frente a precios bajos en tomate, arroz, aceite, aceituna de mesa o cereales.

De cara a 2026, el nuevo secretario general de UPA-UCE Extremadura y agricultor de Miajadas, Óscar Llanos, ha reclamado retos clave como la aprobación de una Ley de Agricultura Familiar, el cumplimiento de la Ley de la Cadena y una PAC fuerte. Además, ha alertado del envejecimiento del sector: “Solo el 12% de los agricultores tiene menos de 40 años. Un campo sin jóvenes es un campo sin futuro”.